Aplicación

ShockMaster ICE-CT Infrared (IR) establece nuevos referentes en el tratamiento con crioterapia. ShockMaster ICE-CT enfría el aire ambiental pero, además de eso, es el primer aparato de crioterapia que lo hace con un sistema de infrarrojos (biofeedback), con lo que garantiza una temperatura constante en la zona tratada. 

Una pieza manual inteligente no sólo mide la temperatura de la zona tratada, sino que ajusta automáticamente el flujo de aire de acuerdo con la temperatura que tiene la piel. Esto permite al terapeuta configurar el tratamiento con gran facilidad; el terapeuta coloca al paciente en una posición cómoda, coloca el cabezal de tratamiento sobre la zona que se va a tratar, fija la temperatura y, a partir de ahí, ShockMaster ICE CT se encarga de adaptar automáticamente su flujo de aire para mantener esa temperatura en todo momento.

Independientemente de la tecnología o del principio físico utilizado, la crioterapia debe aplicarse siempre en dos fases:

La primera es la generación del choque térmico, lo que significa bajar la temperatura de la piel lo más rápido posible. Es importante que este choque aparezca rápidamente para evitar cualquier adaptación y activación de mecanismos de defensa. Lo ideal sería que apareciera en menos de 3 minutos y si el objetivo fuera obtener la reacción de los “neurorreflejos”, debería aparecer en menos de 1 minuto.

La segunda fase es la estabilización de la temperatura. Se usa para provocar y amplificar la reacción de vasoconstricción y vasodilatación alternantes (“hunting reaction”), pero también para enfriar el tejido muscular (que está a más profundidad y tiene una determinada “masa”) con el fin de usarlo como “acumulador” y, por tanto, prolongar el efecto incluso después de haber finalizado el tratamiento. El problema aquí será estabilizar la temperatura de la piel de tal forma que se obtengan los efectos beneficiosos de la crioterapia sin correr el riesgo de que el tejido resulte dañado. La temperatura ideal es 12 °C.